| |
NUESTRA PROPUESTA
FORMATIVA
El método de la formación es consecuencia de nuestro
enfoque con énfasis en el saber ser. El ser lo comprendemos
como la bisagra de un sistema de cuatro componentes.
Por un lado, nos encontramos con los aspectos doctrinarios-ideológicos
que componen la racionalidad científica y nuestra manera
de interpretar la realidad. Es posible establecer una analogía
con las bisagras de las puertas y en esta metáfora, es
el panel central (que es el que hace de juego en la bisagra),
aquel que engarza lo fijo y lo móvil de la bisagra. El
saber ser es esta bisagra y en ambos laterales el saber saber
y el saber hacer.
En el saber hacer: acopiamos, acumulamos, juntamos, desplegamos
las técnicas, los recursos para la acción. En el
saber saber: pensamos, nos informamos, aprendamos las verdades
racionales de la doctrina, de la ideología, del proyecto
histórico-político. Se trata de la reflexión
en torno a las ideas y conceptos.
El centro no es arbitrario, es el lugar en que hemos puesto
el Ser. Cuando apuntamos al Ser, pretendemos desarrollar la subjetividad
del ser humano y de la organización. Se trata de construir
la ecología social y humana a partir de las personas,
del desarrollo humano, y para nosotros este es el rumbo de la
imagen de la cabina del piloto del avión .
|
|
| |
Un cuarto eje
pedagógico o andragógico, porque en rigor de verdad
nosotros compartimos el proceso educativo con adultos, nos remite
al saber convivir o el saber compartir y es el eje de la solidaridad,
para construir una comunidad de vida y de trabajo con aquellos que
participan en el proceso educativo y lo sintetizamos en el lema Animar
conviviendo y convivir animando. Para ello, se requiere saber compartir,
aprender a ser solidario, porque la sociedad en la que crecemos está marcada
por los valores del éxito individualista o del “homo
economicus”
Estamos reflexionando a partir, no del nombre aislado, sino en el
marco de los grupos que integra como ser social. Por lo tanto, nos
concentramos en el adentro de los equipos que conforma para realizar
tareas. Por ello, nuestro enfoque sistémico parte de la persona,
del grupo de pertenencia y del equipo donde la persona humana se
desarrolla para servir mejor a la organización. Organización
que es una parte de un todo mayor, como la comunidad, la sociedad,
la Nación. Aprender a compartir es desarrollar entonces, la
capacidad de crear redes, de generar sinergia social para construir
poder social y cambiar la realidad.
Esto requiere promover la creatividad. Debemos sugerir herramientas
tales como: trabajar la confianza entre las personas, auspiciar la
espontaneidad, suspender la crítica prejuiciosa, y todo esto
con miras a propiciar y sostener la cultura del encuentro como eje
de toda tarea de formación. El diccionario de la Real Academia
Española se refiere al encuentro como aquel tejido o entramado
que sostiene algo. Todo encuentro presupone como eje, el diálogo
que busca la verdad.
Uno de los canales de acceso a lo auténtico son las emociones,
porque reflejan lo que es en una persona. Estos componentes emocionales
son componentes nucleares del ser, de esa bisagra, de ese piloto
de avión, que se abre a dos cosas: a los espacios de la interacción
en el plano interpersonal, dándoles su punto de apoyo, un
piso compartido. Lo verdadero posible y compartido está en
el plano de la interacción personal, un punto de apoyo partiendo
del compartir de las emociones. El otro componente nuclear del ser
es el camino de movilización de las actitudes, la motivación
y la mística, buscando el camino de la movilización
de actitudes. El sujeto de aprendizaje somos nosotros mismos. ¿Cómo
trabajar la creatividad? Uno de los de los accesos a la creatividad
es por el arte y especialmente a través de la música,
del canto, ya que “lo que un pueblo canta es lo que un pueblo
cree” como afirma el antiguo proverbio latino.
El trabajo en común y la construcción del “nosotros”
Ponemos en énfasis en la necesidad de la construcción
compartida para llegar a la común unidad. Entonces el trabajo
en común y la construcción del nosotros, de la comunidad,
no es un supuesto, no es logro a partir del deber ser. En cambio,
esta construcción, sí es un proceso. José Hernández
en su libro “Martín Fierro”, conocido por los
argentinos como “La Biblia gaucha” nos dice que “mejor
que aprender mucho es aprender cosas buenas” y pasamos a partir
de esta concepción al plano cualitativo.
Otra reflexión nos dice “todo en su medida y armoniosamente”,
es decir, dar tiempo a los procesos, respetar el tiempo del otro,
ya que todo tiene sus tiempos. Este es un parámetro esencial
en la formación, porque que se trata de respetar el ritmo
del otro, sin renunciar al propio, a fin de propiciar el encuentro.
Lo mismo podemos decir en cuanto a la motivación que pertenece
al espacio de lo intrapersonal: nadie motiva a nadie, sólo
le puedo ofrecer un estimulo. Pero la motivación es un proceso
interno en términos de objetivos para el espacio social, aquí podemos
aplicar el apotegma de “que todos sean artífices del
destino común y ninguno instrumento de la ambición
de nadie”.
La autoformación deseada deviene entonces de instalarse en
el espacio intrapersonal de la motivación, presupone un encuentro
con el otro, para que el otro se exprese y yo ahí descubra
sus motivaciones. La formación como situación de encuentro
ofrecerá el escenario y el tiempo para que los participantes
reciban la propuesta que conforma el estimulo. Tal como lo afirmaba
Carl Rogers: “cuando se ofrece espacio y tiempo para que lo
humano aparezca; lo humano siempre aparece” y esto, por supuesto,
no implica una conceptualización teórica sino un punto
que expresa convicción, creencias y confianza.
El modelo sistémico nos ofrece un excelente marco para reflexionar
acerca de la presencia de estos componentes circunstanciales introducidos
en la problemática de la formación. Uno de los componentes
del sistema de formación es lo que nosotros llamamos “los
mecanismos operacionales”: los eventos (seminarios, coloquios,
cursos etc.), la formación abierta (eventos de fin de semana,
vespertinos o nocturnos.), la autoformación y lo Programas
de organización y formación de cuadros, entre otras
y prácticas.
Hoy debemos incorporar la formación a distancia como metodología
de apoyo a la autoformación a fin de hacer de ésta
y de la acción el eje central.
Una teoría organizacional afirma que el punto verdadero del
cambio es aquel que marca el momento en que un proceso está muriendo;
la estrategia consiste en ser capaces de anticiparse y apoyar el
nuevo proceso que empieza a nacer. Esta combinación ha sido
bien potente en las organizaciones porque da formas a equipos mixtos,
no sólo por lo multidisciplinario a nivel de funciones y roles,
sino porque con estas competencias forma equipos que van a trabajar
combinado. Un equipo trabajará en el desarrollo de la visión,
para que la organización no muera y el proceso de cambio se
auto genere cuando se está desintegrando y hay otro equipo
buscando una mejor integración conformado por los estratégicos.
Por eso, que el centro sea el ser, el humano, refiere a que él
es el protagonista de todo el proceso histórico.
Podemos presentar esta cuestión como una espiral que sale
y se devuelve, a partir del ser humano. La necesidad de contactarse
es una de las primeras necesidades del ser humano que no se agrupa
en organizaciones por gusto. La afiliación es algo instintivo,
eso que es importante para la persona. La palabra contacto nos lleva
a un sentido muy importante como es el rescate del uso de los sentidos,
ver, oír, tocar, oler, degustar. Los mapas y los paradigmas
han bloqueado el sentido, dejamos de ser lectores del proceso cuando
no usamos los sentidos. De contactar al saber, ya que es indispensable
acumular conocimientos pero no puede ser lo único, porque
el objetivo es formar para la acción.
Es un enfoque, donde todo este sistema pueda cambiar, siguiendo
una secuencia de objetivos que tengan un sentido. Este enfoque ni
es cronológico ni es secuencial. La espiral nos da la idea
de desarrollo y los objetivos nos parecen primordiales en este desarrollo.
Dar – recibir - servir, porque queremos un poder social para
servir a nuestras comunidades.
|
|