El pensamiento sistémico
es un objetivo prioritario de nuestra estrategia de formación
porque queremos alentar el desarrollo de tal enfoque en las personas
que participan en nuestras actividades formativas.
Este modo de pensar, nos permitirá recorrer un camino
que contemple los diferentes ejes claves en la reflexión,
acerca de las organizaciones, la convivencia en los grupos, la
construcción de equipos, hasta llegar al plano de la conducta
de las personas. Aquello que denominamos la “ecología
social y humana”
El enfoque sistémico se propone como una alternativa
al modelo de la fragmentación del saber por parte de la
razón fisicomatemática, ese racionalismo científico
que alcanza su expresión social más importante
en la cultura materialista y la visión meramente economicista
de la realidad.
Desplegar el pensamiento sistémico, implica una reflexión
profunda en esta dirección de revisión de supuestos,
tanto en el plano de conocimiento, como en el plano personal-interpersonal
de convivencia. Cuestión que toca de lleno el corazón
de las organizaciones así como el lugar de la formación
en ellas.
El pensamiento sistémico nos propone cuatro puntos para
la reflexión:
- El todo es más que la simple sumatoria de las partes
(visión de conjunto)
- Todos tenemos parte en lo que ocurre (responsabilidad social
y solidaridad)
- Veamos películas y no simplemente
fotos (visión
de proceso) Peter Sengue nos recuerda que: “...la
ironía
es que hoy, las primordiales amenazas para nuestra supervivencia,
tanto de nuestras organizaciones como de nuestras sociedades,
no vienen de hechos repentinos (fotos, acontecimientos)
sino de procesos lentos y graduales (películas).
- Reflexión-acción-reflexión como método
para evitar el activismo o el voluntarismo que conducen a la
dispersión y la aceleración deshumanizando a la
organización. Es la famosa parábola de la “rana
hervida” : Para aprender a ver procesos lentos y graduales
tenemos que aminorar nuestro ritmo frenético y prestar
atención no sólo a lo evidente sino a lo sutil.
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